¿Te preocupa el déficit de pómulo?

El déficit de pómulo se produce cuando existe una falta de volumen o proyección en la zona malar, ya sea por la propia anatomía del rostro o por los cambios que aparecen con el paso del tiempo. La pérdida de soporte en esta zona puede hacer que el rostro se vea más plano, cansado o envejecido y acentuar otros signos como las ojeras o los surcos nasogenianos.

En nuestra clínica realizamos una valoración global de las proporciones faciales para determinar cuánto soporte necesita realmente la zona. El objetivo es recuperar la proyección del pómulo, mejorar la estructura del tercio medio y favorecer unas proporciones más armónicas, evitando aportar un volumen excesivo o modificar las facciones naturales del paciente.

Preguntas frecuentes

Puede deberse a la propia anatomía y genética del paciente o aparecer progresivamente con el envejecimiento. Con los años se producen cambios en el hueso, los compartimentos grasos y los tejidos de soporte que pueden reducir la proyección del pómulo.

No es el objetivo. El tratamiento se adapta a las proporciones de cada paciente para conseguir una proyección equilibrada y natural, evitando volúmenes excesivos o resultados que cambien la identidad del rostro.

¿No encuentras lo que buscas?

¿TE PREOCUPA el déficit de pómulo?

El déficit de pómulo se produce cuando existe una falta de volumen o proyección en la zona malar, ya sea por la propia anatomía del rostro o por los cambios que aparecen con el paso del tiempo. La pérdida de soporte en esta zona puede hacer que el rostro se vea más plano, cansado o envejecido y acentuar otros signos como las ojeras o los surcos nasogenianos.

En nuestra clínica realizamos una valoración global de las proporciones faciales para determinar cuánto soporte necesita realmente la zona. El objetivo es recuperar la proyección del pómulo, mejorar la estructura del tercio medio y favorecer unas proporciones más armónicas, evitando aportar un volumen excesivo o modificar las facciones naturales del paciente.

Preguntas frecuentes

Puede deberse a la propia anatomía y genética del paciente o aparecer progresivamente con el envejecimiento. Con los años se producen cambios en el hueso, los compartimentos grasos y los tejidos de soporte que pueden reducir la proyección del pómulo.

No es el objetivo. El tratamiento se adapta a las proporciones de cada paciente para conseguir una proyección equilibrada y natural, evitando volúmenes excesivos o resultados que cambien la identidad del rostro.

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