¿Te preocupa la flacidez/alas de murciélago?

La flacidez en la cara interna de los brazos, conocida popularmente como “alas de murciélago”, aparece cuando la piel pierde firmeza y elasticidad. Puede estar relacionada con el paso del tiempo, cambios importantes de peso, factores genéticos o una disminución progresiva de la producción de colágeno y elastina.

En nuestra clínica valoramos tanto el grado de flacidez como la calidad de la piel y la posible presencia de grasa localizada para diseñar un tratamiento personalizado. El objetivo es mejorar la firmeza, estimular la producción de colágeno y conseguir unos brazos visualmente más definidos, siempre respetando la anatomía de cada paciente.

Preguntas frecuentes

Con el tiempo disminuye la producción de colágeno y elastina, haciendo que la piel pierda capacidad de sostén. Los cambios de peso, la genética y el envejecimiento también pueden favorecer que la cara interna de los brazos presente un aspecto más descolgado.

Es frecuente que ambas preocupaciones aparezcan juntas. En estos casos podemos plantear un abordaje que tenga en cuenta tanto el tejido adiposo como la flacidez cutánea, en lugar de tratar únicamente uno de los dos problemas.

¿No encuentras lo que buscas?

¿TE PREOCUPA la flacidez/alas de murciélago?

La flacidez en la cara interna de los brazos, conocida popularmente como “alas de murciélago”, aparece cuando la piel pierde firmeza y elasticidad. Puede estar relacionada con el paso del tiempo, cambios importantes de peso, factores genéticos o una disminución progresiva de la producción de colágeno y elastina.

En nuestra clínica valoramos tanto el grado de flacidez como la calidad de la piel y la posible presencia de grasa localizada para diseñar un tratamiento personalizado. El objetivo es mejorar la firmeza, estimular la producción de colágeno y conseguir unos brazos visualmente más definidos, siempre respetando la anatomía de cada paciente.

Preguntas frecuentes

Con el tiempo disminuye la producción de colágeno y elastina, haciendo que la piel pierda capacidad de sostén. Los cambios de peso, la genética y el envejecimiento también pueden favorecer que la cara interna de los brazos presente un aspecto más descolgado.

Es frecuente que ambas preocupaciones aparezcan juntas. En estos casos podemos plantear un abordaje que tenga en cuenta tanto el tejido adiposo como la flacidez cutánea, en lugar de tratar únicamente uno de los dos problemas.

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